Nuevo videoclip de Michael Jackson

El legado musical del ‘Rey del Pop’ continúa después de 5 años de su fallecimiento, pues hace pocas horas se lanzó por la cuenta oficial de  Twitter del artista el video de A Place with no name, segundo tema de su álbum Xscape, fue dirigido por Samuel Bayer y contiene imágenes de Michael Jackson tomadas del video In The Closet de 1992.   

Ya puede escuchar el nuevo álbum de M83

Ya nos habían revelado algunas pistas de su álbum Junk en las últimas semanas, ahora podemos escucharlo completo. La banda francesa que desde hace 5 años no presentaba nuevo material incluye como invitados en su nuevo disco a los músicos Beck y  Sussane Sundfor. Recientemente Anthony González comentó “deseo mostrar diferentes lados de mí en este álbum. Quiero regresar con algo más íntimo, pero a la vez como con… ¡menos sobre mí! Todos mis discos tienen capas de eclecticismo, pero con este álbum quiero llevar eso todavía más allá” Los dejamos con Junk: http://spoti.fi/1VddpTz

PinochO existe, pero es mujer

¿Qué hacer cuando le dicen: “Tengo algo que contarte, estoy embarazada”? Si usted no lo sabe, yo menos. Solo puedo decirle que es sentir el mundo caer ante la impotencia de no saber cómo reaccionar. Bueno, eso era lo que creía cuando Juanita, la vieja con la que salía, me soltó tremenda declaración, sin anestesia, la cual quebrantó por un momento todos mis sueños e ilusiones. En algún punto de mi vida conocí a Juanita, una persona que desafió mi capacidad de asombro, una mujer entre lo interesante y lo rudo, cuyo corazón parecía más frío que el iceberg que hundió al Titanic, pero que muy en el fondo era tan solo un blindaje para no demostrar sus debilidades, defectos y dolencias. Como amante del riesgo decidí seguirle los pasos a lo indebido, aunque el presentimiento me advertía hice caso omiso. Siempre he considerado que tengo un sexto sentido que me  permite saber cuándo terminaré sufriendo. Esa vieja me cautivaba con sus anécdotas, parecía más aventurera que Indiana Jones, hablaba más que operador de call center, sus proyectos de vida me deslumbraban y generaban ganas de permanecer ahí, aunque yo cuando hablo no puedo detenerme, eran pocas las palabras que mencionaba, me dedicaba simplemente a escuchar sus pendejadas, a creer en ese mundo fantasioso que derivaría en dolor, era puro realismo mágico al mejor estilo de García Márquez. Desde el inicio fue caótico caminar junto a ella; sin embargo, creía en sus “te quiero”, supongo que mi credulidad era de altos porcentajes. Se convirtió en una constante despedida, en un “ni contigo ni sin ti” al cual yo accedía. “No eres tú, soy yo”, es la frase que suelen decirle cuando lo quieren dejar pero no saben cómo. Cada día me encariñaba o encaprichaba más, no sé, pero cuando ella decidía partir de la noche a la mañana a causa de sus inseguridades, me hería, probablemente por costumbre, ni siquiera era por amor. ¿La quise? Sí, ¿la amé? No. ¿Ella que me quiso? No sabía ni lo que quería, entonces como que no. Yo era en su vida como ese trofeíto que le encantaba mostrar. El punto es que cada vez que me terminaba se inventaba un cuento distinto: “saldré del país en un mes y no podemos estar juntos, no quiero hacerte daño”, “me voy para Inglaterra a estudiar inglés”, “me voy a ir a vivir a Cartagena”, a lo cual yo quedaba atónito. Fue una constante de mentiras, una incertidumbre cada mañana al despertar y pensar en cuál razón elegiría para dejarme esta vez, ese vacío que uno siente en el pecho, ese mismo que dan como ganas de vomitar. En un punto sus historias se volvieron épicas, más indestructibles que Chuck Norris y Bruce Lee juntos, aunque cada vez le comía menos el cuento. Recuerdo haber salido con Juanita un día a cine y cruzarme con mi mejor amiga de aquel entonces, retirarme un momento para saludarla y volver, a lo que recibí estas palabras: “imbécil, como si yo no supiera que usted se la pasa saliendo con esa sonsa, paliducha, vaya con la estúpida”, y yo, asombrado, le respondí: “¿de qué habla? Es una parcera a quien conozco desde mis 7 años, no la veía hacía más de un año, ¿cómo no iba a saludarla?” Bueno, se regó como verdulera al armarse todo un video en su cabeza de algo que no existía, parecía toda una guionista escribiendo películas, si la conversación hubiese tenido subtítulos habrían sido así: “sfg%&/@”. Sinceramente no recuerdo qué le dije en cierto punto, pero a lo Rocky Balboa sacó la mano y ¡pum! golpe al mascadero. No me contuve y lo primero que expresé fue un madrazo –lo siento, no pude resistirme– a lo cual recibí un nuevo totazo en la cara. Si me hubiera visto a un espejo habría notado cuán rojo me puse de la ira, sentía calientísimo el rostro, lo único que le dije fue “váyase”. Me perdí una semana, no le contesté, no respondí ningún chat, a ver si aprendía la lección. A la semana volví a verla y adivinen, olvidé lo ocurrido y continuamos. Debí haber parado ahí. Un jueves en la tarde fui a su casa y entre nuestra charla mencionó esa frase asesina, “no me llega”, quedé impactado, anonadado, mis sueños cayeron como una hilera de fichas de dominó. Procedí a comprar en la droguería más cercana 3 pruebas de embarazo, correr de vuelta a la casa de ella, dejarlas e irme a la mía. Horas más tarde me escribió por el entonces PIN de Blackberry a darme una pésima noticia, las pruebas habían resultado positivas. Supongo que la única canción que podía acompañar la banda sonora de mi vida en ese momento era Somos Tres de Franco de Vita, la escuchaba todos los días hasta un punto en que mi mamá me cuestionó sobre el porqué escuchaba esa canción y le terminé contando, pensé que me iba a matar a punta de chancla, pero no, me ofreció su apoyo. Retomando, yo no podía quedar con la duda, por lo que le pedí el favor de que se realizara una prueba de sangre, a la cual no pude acompañarla. Cuando salió el resultado y me lo mostró, efectivamente era cierta la noticia. Pasé un buen tiempo sin poder dormir bien, pensando hasta en un posible nombre para el nuevo ser. Un mes después con el problema aún sin solución, discutimos fuertemente. Juanita de un día a otro me sacó por completo de su vida, me bloqueó de todas sus redes sociales, no me contestaba al teléfono fijo, apagó su celular, intenté buscarla en su casa pero no me dejaban entrar al conjunto, claramente por órdenes de ella misma, yo llegaba a la portería y el celador que ya me conocía me decía “no, joven, usted no puede entrar acá, por favor se retira”. Pasé un mes en esa búsqueda, en ese intento de contactarla pero me fue imposible. Al mes me encontré a un familiar de ella que estaba enterado de la situación, con quien dialogué sobre el tema y me comentó lo que sucedió realmente: Nunca estuvo embarazada, las pruebas fueron falsas, se las realizó a una amiga de ella que sí estaba embarazada y actualmente tiene hijo, nunca existió un viaje del estilo que ella contó y mucho menos una vida como la que intentaba mostrar a los demás. Fue en ese momento cuando supe que había salido con una mitómana, con una persona que amaba mentir y lo peor de todo es que ella misma se creía sus mentiras, simplemente disfrutaba el hecho de armarse cuentos y mostrarse como un tipo de persona muy interesante al que no le importaba las consecuencias de sus actos. ¿Por qué me dejó? Porque quería una nueva persona en su vida para poder probar mentiras más ingeniosas, creo yo. 

Recordemos a Adam West en Batman

Recordemos a Adam West en Batman

Alrededor de los años 60 Adam West protagonizó algunos filmes que llamaron la atención de Willian Dozier, por lo que hizo una audición para encarnar al murciélago humano en la serie televisiva Batman. Por ese mismo tiempo West fue llamado para interpretar a James Bond, remplazando a Sean Connery; sin embargo, rechazó la oferta y se enfocó en el superhéroe. La serie se transmitió durante dos años y alcanzó los 120 episodios en los que bajo el papel de Batman deleitó a la audiencia con batallas épicas con tiburones, rescates de gatitos y entre otras acciones. 
 
Al finalizar la serie West quedó confinado al personaje, por lo que le costó alejarse del reconocimiento y la recordación que generaba al haberse puesto el traje de Batman y esto hizo que otras películas como The Girl Who Knew Too Much, en la que fue protagonista, pasaran a un segundo plano. Posteriormente, West, continuó sus labores como actor de voz en diversas series y películas anmimadas como Chicken Little, Meet the Robinsons, Penn Zero, Los Padrinos Mágicos y Padre de Familia, en la que destacó por su papel del alcalde Adam West.  
 
Sabemos cuánto querían los fans de los superhéroes a Adam West, es por eso que hemos recolectado una serie de clips para recordarlo:
 

No solo tenía la capacidad de luchar contra el crimen, también era indiferente a las seducciones de Catwoman: 

 

Aunque no podemos decir lo mismo de las demás pretendientes, por las que descuidaba a algunos malechores: 

 

O cómo olvidar su batalla épica contra un tiburón que por poco lo despoja de sus piernas, por fortuna estaba Robin para tenderle una mano y salvarlo:

 

Aparentemente en un inicio Batman y el Guasón solucionaban sus inconvenientes con una carrera de surf, en vez de irse a los golpes hasta que uno de los dos callera: