Nueva música de The Weeknd

El artista, recientemente nominado a siete premios Grammy, compartió a través de su cuenta de SoundCloud  Low Life, canción  que cuenta con la colaboración de Future, y Pass Dat la cual es un remix en compañía de Jeremih.   Acá puede escuchar las dos canciones que de seguro no tardarán en convertirse en éxitos.   

Matt Groening dibujaba cartoons para Apple antes de “Los Simpsons”

  En 1989 Apple sacó un folleto realizado por Matt Groening halagando a los “rebeldes” y “los de afuera”. Groening lo realizó gracias a la credibilidad que este tenía por su tira cómica “La vida en el infierno”, el cual se trataba de sobrevivir a la desesperación post-moderna.    Groening realizaba dibujos animados que se basaban en jóvenes descontentos que se preparaban para el trabajo de mercado. Así, los dibujos animados de Groening eran prototipos divertidos de estudiantes desorientados. 

Reviva lo mejor de Coachella fest

Conocer los pormenores de del Festival de música Coachella ahora puede ser posible gracias a la aplicación VRation, allí podrá explorar y recorrer los terrenos de esta gran fiesta en 3D, desde los escenarios  hasta  la famosa rueda de la fortuna. Además los asistentes del evento pueden subir las fotos y los demás podrán ver el lugar exacto donde esta se tomó. Esta aplicación no es una máquina que lo llevará al pasado, pero sí verá los mejores momentos de Coachella 2014 desde su casa.

El SITP, una selva de raros comportamientos

El SITP, una selva de raros comportamientos

Por Jaime Espitia

IG: jaimeandresespitia

En la semana cojo aproximadamente 15 buses, de la casa al trabajo, del  trabajo a la universidad, de la universidad a la casa, de mi casa a la de mi novia y viceversa, así transcurren mis horas extracurriculares. Invierto casi 14 horas en tales recorridos, por lo cual tengo suficiente tiempo para fijarme en algunas cosas que hacen las personas en el bus. ¿Qué historia habrá detrás de cada quién? Están las personas que sonríen, las que lloran, las que se duermen, las que van molestas, las boletosas, las que creen que salvan el mundo al ceder el puesto, las rabonas, las malditas, las ordinarias, las que en vez de decir “permiso” van metiéndole el codazo a todo mundo, las que destapan la coquita con el pollo sudado y dejan el bus oliendo a baño público en Rock al Parque, las que piden pasaje porque al pasar la tarjeta sonó esa voz que lo hace quedar a uno como un pobretón, “saldo insuficiente”, bueno, yo estoy entre esos, aunque no sé cuál es peor, si esa o la que dice “recargue su tarjeta antes de la siguiente subida”.

Entre tantas personas y con tantas expresiones es normal imaginarme posibles historias.

La señora que abre la coca con el pollo sudado

Alguna vez me dirigía hacia la universidad, eran las 8:00 am, el bus iba llenísimo, en un momento una muchacha se paró e inmediatamente me senté en ese puesto, porque no crean, el hecho de que sea joven no implica que no me canse. Junto a mi estaba sentada una señora de unos 45 años, quien tenía cara de “nada me importa”, hasta ahí normal, respetable su expresión. De su maleta sacó una bolsa en la que llevaba una coca envuelta en papel Reynolds, retiró el aluminio y la abrió. Severo aromatizante casero que impregnó todo el bus con olor a pollo, papita y arroz, quedé mareado inmediatamente, con ganas de pedirle prestada la bolsita.

Mi explicación: La mujer salió con afán de su casa, porque se le hizo tarde al dejar listo el desayuno de su esposo e hijos. Entre ese corre y corre no tuvo tiempo de desayunar, así que una vez arreglada agarró las llaves y emprendió carrera a lo Usain Bolt al paradero. No pudo aguantar el hambre, así que descompletó su almuerzo mordiendo esa pierna de pollo para saciar su apetito.

El muchacho con saldo insuficiente

La semana pasada de ida hacia el trabajo, un muchacho se subió al Sitp, pasó su tarjeta “tullave” y ¡oh sorpresa!, sonó aquella muy decente dama cuya voz resulta temerosa y humillante diciendo “saldo insuficiente”, el muchacho sacó su billetera y buscó otra tarjeta que al acercar al lector también fue rechazada con la misma frase. ¿Qué le tocó? Pasar la pena, llenar los pulmones y decir fuertemente “Disculpen, ¿alguien tiene un pasaje que me venda?”, todos se miraron entre sí y no respondieron, lo cual fue un rotundo “no”, de esos mismos que le dice a uno la vieja que le gusta cuando la invita a salir. Yo le hubiese prestado, pero no tenía.

Mi explicación: La noche anterior al salir de clase de su universidad, el joven buscó junto a sus amigos el andén más cercano, se ubicaron allí,  hicieron vaca para el litro de guaro y probablemente él puso más que los demás de puro sobrado, cuando se bebieron toda la caja se dirigió al paradero, tomó el bus y el lector le prestó saldo, a lo que la máquina tras salvarle la vida respondió: “recargue su tarjeta antes de la siguiente subida”, el muy agradecido con la vieja del lector ingresó, al bajarse olvidó recargar o quizá ya todo estaba cerrado. A la mañana siguiente había olvidado que no tenía y aún peor que debía saldo, el resto de la historia ya la conocen.

La vieja que cogió de cama el bus

Todos en algún momento de nuestra vida hemos caído profundos en el bus, dominados por esa sensación de cabeceo en la que uno lucha contra la gravedad. Bien, iba una vieja sentada en el último puesto de la parte trasera y contra la ventana, redondeaba los 20 años de edad, llevaba los ojos rojos e hinchados, sinceramente lucía desastrosa. Yo iba de pie con una maleta un tanto pesada, mientras esperaba que alguien se apiadara de mi sufrimiento y me dijera: “joven, ¿le colaboro con la maleta?” pero, como acá a la gente le vale huevo, no fue así. Me dediqué a observar a la chica e intentar tapar mi boca para que no vieran que me estaba riendo de ella. Su cabeza estaba apoyada en la parte superior donde finaliza el espaldar al mejor estilo de Regan MacNeil en El Exorcista y llevaba la boca abierta mientras levemente escurría la baba como grifo del agua que uno deja entre abierto. Quienes hemos montado en bus sabemos que algunos conductores manejan un poco ordinario, debe ser que se preparan para presentar casting en la próxima entrega de Rápido y Furioso, por lo cual en una brusca frenada la vieja se dio durísimo contra la manija con la que se abre la ventana, de inmediato se despertó y notó que yo la observaba, me hice el pendejo y volteé mi mirada.

Mi explicación

La vieja llevaba poco menos de 3 años con su novio, peleó hasta la madrugada por algún comentario pícaro o calentón que hizo una tercera en una foto del Facebook del man, ella luego de un día pesado al ver eso se armó una película digna de un Óscar y sin dejarlo explicar le dijo “me mamé de tanta huevonada suya, váyase con esa vieja, terminamos”, chilló tanto de la rabia y tristeza que quedó profunda. Al despertar sus ojos se encontraban vueltos miércoles, se levantó sin haber dormido mucho, se “arregló” y salió a coger el bus, allí con su mirada perdida y desconcertada intentó recuperar algunos minutos de sueño hasta que el golpazo la interrumpió.

El man que pone música en altavoz

Iba de regreso a mi casa luego de un día muy soleado, tuve que caminar por toda La Candelaria, había olvidado aplicarme bloqueador, y llevaba el cuerpo incendiado. Me subí al bus y ¡Oh, bochorno, cuánto me hacías sudar! Poco a poco me enfurecía más, pero al menos iba sentado. En cierto punto del trayecto se subió un man, se sentó, sacó su celular y puso perreo intenso pa’ todo el mundo a lo que daba el altavoz que incluso sonaba distorsionado. Claramente a todo el mundo le molesta, eso creo yo porque a mí eso sí me saca de quicio. Pensé en levantarme, mirarlo, lanzarle mi celular, que ojalá hubiese sido un Nokia 1100 para volarle los dientes y decirle “use audífonos, imbécil”, pero si hacía eso fijo me salía bien ñero y no. No entiendo por qué hacen eso, por qué no se compran unos audífonos de 3 lucas y ya, todos felices.

Mi explicación

Era un petardo.